Las consecuencias de desaparecer en Jalisco
Un grupo de hombres fue desaparecido tras colaborar con la Fiscalía de Jalisco en otro caso de desaparición
Una familia desapareció en Michoacán y no se ha detenido a nadie por el delito; posteriormente, la familia (entre ellos dos menores de edad) fue encontrada sin vida dentro de una camioneta en la colonia San Andrés de Guadalajara, sin que se sepa nada de los culpables del asesinato ni de los conductores del vehículo.
Las primeras indagaciones llevan a que la camioneta se ubicó en el taller mecánico “El Araña”, por lo que Gary Omar, Héctor Manuel y José Manuel, deciden colaborar con las autoridades y acuden a presentar su denuncia, pero minutos después, hombres armados los raptan a unas cuadras de las instalaciones de la Fiscalía del Estado en la zona industrial.
Posteriormente, el 21 de septiembre, se informó sobre su localización con vida, sin reportar la detención de los responsables.
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En conclusión, los delincuentes y culpables de todos los delitos relacionados al caso están impunes, libres y sin consecuencias; en contraste, una familia inocente de Michoacán murió y tres personas que trataron de ayudar a resolver el caso fueron secuestradas. No solo la impunidad es palpable en este caso de desaparición, sino también la conclusión de que es más probable delinquir sin consecuencias, y que tratar de solucionar este o cualquier caso similar trae consecuencias violentas.
Es llamativo también el modo de operar de los grupos criminales que secuestraron a Gary, Héctor y José, inmediatamente después de que denunciaron ante la Fiscalía. Semejante a los robos conejeros en que los delincuentes roban a personas que acaban de retirar dinero de bancos. Lo cual deja un aura de sospecha, considerando que el ex gobernador, Enrique Alfaro, afirmó que la Fiscalía estaba infiltrada por el crimen organizado y que desde esa fecha no hubo una investigación seria que disipara el problema.
La actualización más reciente de la limpieza data de este 5 de junio, cuando Alfonso Gutiérrez, vicefiscal ejecutivo de investigación criminal de la Fiscalía, informó que las pesquisas siguen y que hay un “sinnúmero” de pesquisas y han emitido acciones penales contra diversos servidores públicos, sin dar cifras o nombres.
Este tipo de narrativa que mantienen los gobiernos, de manera velada, perpetúan el problema y aplazan su solución real.
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¿Cómo disipar las narrativas hegemónicas de la desaparición?
Las cifras oficiales de casos de desapariciones en Jalisco, de acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, indican que:
1. En 2025 (hasta el 14 de septiembre) se ha reportado la desaparición de 852 personas.
2. De las cuales, 480 (56%) siguen sin localizar.
3. De las 372 localizadas (43.6%), 22 (5.91% de las localizadas) fueron encontradas sin vida.
Estas cifras ya superan por mucho las 214 desapariciones registradas en todo el 2024, y las 267 de todo el 2023.
El juego entre las redes criminales, las omisiones gubernamentales y la minimización de la desaparición impiden observar los problemas de fondo que impiden la pacificación del Estado.
Un análisis de Johan Galtung, importante investigador de los Estudios para la Paz, permite entender cómo tras la narrativa hegemónica o impuesta sobre la desaparición de personas se esconden los conflictos centrales que perpetúan la crisis:
- Nulifican el conflicto no resuelto entre los bandos enfrentados (tráfico de drogas, impunidad, entre otros), lo cual extiende la polarización.
- Se centran en una violencia irracional o autogenerada, cuando realmente tiene un origen y explicación.
- Reducen el conflicto a hechos específicos, sin considerar la cantidad real de personas involucradas o afectadas. Por ejemplo, decir que un hecho violento es aislado o que la cantidad de casos de desaparición es cada vez menor.
- Un dualismo y polarización forzados, en los cuales se concibe a un Estado “bueno” y “puro” que combate a grupos delictivos, sin considerar a los mediadores de la disputa que suelen estar en la penumbra, por ejemplo, todos los políticos y funcionarios que se ha comprobado que están coludidos.
- Afirmar que la violencia es inevitable y menospreciar cualquier alternativa de solución.
- Ignorar a las personas afectadas alrededor de un suceso de violencia que pueden llegar a 10 en promedio, solo tomando en cuenta a la familia nucleares.
- Evitan explorar propuestas de paz y se limitan a acciones reactivas para combatir violencia con violencia, equivocadamente nombradas acciones de “pacificación”.
- Evaden acciones de reconciliación, porque mitigaría la polarización que mantiene al Estado como “los buenos”, cuando son directamente responsables de la violencia.
La crítica podría tener un viraje de 180 grados si se dirige hacia los conflictos originarios y la exigencia de medidas claras que prioricen la reconciliación. Porque la paz en Jalisco no se encontrará si se sigue buscando mediante el poder y la violencia.
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