Experto en todoOpinión

Prohibición de los corridos tumbados

Análisis sobre la apología del delito que hicieron Los Alegres del Barranco y cómo esto también afecta a otros artistas de los corridos

¿Qué fue primero: los corridos tumbados o el narcotráfico? Más allá de la bizantina y reduccionista discusión por saber si los corridos en cualquiera de sus variaciones inducen a las personas a inmiscuirse en grupos criminales, su existencia permite explicar desde un ámbito distinto la violencia en México. 

La presentación de Los Alegres del Barranco en el Auditorio Telmex en la que hicieron un reconocimiento público al líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho”, marcó un nuevo hito en el tema desde varias aristas.

Una de ellas es cómo los corridos son herramientas para ejercer y mostrar poder, aunque sea ilícito. La puesta escena durante el concierto fue planeada y deliberada para enviar un mensaje público y demostrar que el cártel puede ocupar uno de los escenarios más grandes y representativos del país con relativa impunidad

Relativa, porque Los Alegres del Barranco terminaron imputados y vinculados a proceso penal por apología de delito, entendida como una alabanza y defensa de un delito o criminal o, según el Código Penal de Jalisco: provocación pública a cometer algún ilícito. La definición deja múltiples interpretaciones que pone en riesgo la libertad de expresión en la música. 

Un corrido tumbado o alterado no es en sí una apología de delitos. Gran parte de sus canciones expresan frustraciones, vivencias y deseos de personas que encuentran en la movilidad social repentina un objetivo de vida, ya que les permite acceder a bienes que jamás en su vida se habían imaginado. ¿Quién no pudiera sentirse identificado con una aspiración así? 

Trato de explicar que no necesariamente si a una persona le gustan los corridos se vuelve un criminal, sobre todo en país donde el ingreso mensual promedio en un hogar con 3.43 personas es de 22 mil 437 pesos (6 mil 541 por cada persona), la aspiración por tener un sueldo digno está más que justificada.

Además, como se ha indicado en columnas anteriores, los cárteles son los empleadores (de manera forzada) que ofrecen un salto inmediato en los ingresos de las personas, a diferencia de la economía formal donde abundan trabajos precarizados.Por lo que el fanatismo por los corridos y sus exponentes no son la causa, sino la consecuencia y la exposición de una realidad que se prefiere evadir, especialmente por el Estado.

La legitimidad musical de los corridos

Una arista especial es el aspecto meramente lírico o artístico de los corridos. Una melodía, un coro o un instrumento puede entrar en el gusto de las personas independientemente de su origen o su letra, simplemente por las emociones que infunde en quienes la escuchan. 

Como expresión artística, los corridos tienen la misma legitimidad que cualquier otro género musical, especialmente considerando que tiene una historia que data de inicios del siglo XIX y que siempre han sido una herramienta de narración de historias reales de la cultura popular.

El boom del subgénero de corridos tumbados (relativamente lejanos al tipo de composición original de los corridos, que tienen antecedentes en los romances europeos) cuenta con suficiente explicación con la novedad que ha implicado la unión de este género con el rap, hip-hop y reggaetón

Su consolidación se aceleró por la aparición de exponentes que renovaron la planilla de bandas de corridos, como los Tigres del Norte, los Tucanes de Tijuana, entre otros, que corresponden a otra generación

Como lo explica un análisis del Instituto Sonorense de la Juventud dirigido por el investigador de El Colegio de la Frontera Norte Igael González, los corridos tumbados se caracterizan por el contrapunteo en los vientos, las complejas figuras de la tuba, los requinteos en la guitarra de doce cuerdas y el tololoche hiper chicoteado.

De hecho, Natanael Cano, Peso Pluma o Fuerza Regida han integrado en su producción musical elementos técnicos utilizados por artistas reconocidos como Bad Bunny o raperos estadounidenses contemporáneos que le otorgan un sonido contemporáneo y novedoso. Sus letras no abordan sólo actos criminales o presumiblemente ilegales, también abordan temas festivos, de amor y desamor, como cualquier otro género musical. 

En conclusión, los corridos desde su origen han representado una forma de expresión popular y contracultural que narra testimonios o historias de vida trascendentes para una región, específicamente la rural. 

Hay que recordar que los grupos criminales dominaron esas zonas, lo que ayuda a entender por qué en los temas de los corridos comenzaron a abundar historias de narcotraficantes

Un fenómeno similar a lo que acontece con los corridos tumbados, en los cuales jóvenes padecen o disfrutan de los beneficios ilegítimos provenientes de grupos criminales y comparten una realidad en común a través de la música

Si no hubiera nada para narrar, abordarían otras cuestiones, pero son un reflejo de una realidad alterna a la que se quiere imponer en la esfera pública, regularmente dominada por los discursos oficiales, que encuentran en la censura y persecución de los corridos tumbados una forma de deslindarse de la culpa por el deterioro social provocado por obra u omisión.

Esto no significa, en lo más mínimo, que defienda lo que hicieron Los Alegres del Barranco en el Auditorio Telmex ni en presentaciones subsecuentes, que son claramente utilizadas para lanzar un mensaje de poder e impunidad; y que al mismo tiempo, generó un repudio más unánime al crimen organizado en el contexto de los hallazgos en Teuchitlán. Pero este hecho afecta la libertad de expresión de otros artistas que, lo único que hacen, es hablar de lo que ocurre en el país. Si queremos modificar las historias de los corridos, primero hay que cambiar la realidad.

Te puede interesar: Columnas anteriores de Experto en Todo

Saúl Justino Prieto Mendoza

Me especializo en el mundo del UX Design y medios de comunicación digitales. Me encanta innovar y reinventar las formas de transmisión y de conexión con usuarios y la audiencia. Soy doctorante en Gestión de Paz y Prevención de Violencias por la Universidad de Guadalajara, lo cual me ha pemitido observar el fondo de problemas sociales vigentes.

Publicaciones relacionadas

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba