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“¿Pueden decirnos cómo murió?”

Columna de Andrés Gallegos Valdez sobre el impacto que la guerra ha tenido en el mundo deportivo de Palestina

A Suleiman Al-Obeid le llamaban el «Pelé palestino» por sus más de 100 goles en el campeonato local y sus 24 partidos con la selección nacional. Murió el 7 de agosto por un ataque del ejército israelí a personas que estaban cerca de un centro de ayuda humanitaria en el sur de Gaza. Al atleta de 41 años le sobreviven su esposa y cinco hijos.

El 3 de julio, Muhannad al-Lili falleció luego de que un dron israelí atacó el campo de refugiados donde vivía. El futbolista tenía 30 años y no pudo viajar a Noruega, país donde se refugió su esposa y su hijo recién nacido. Su muerte pasó desapercibida porque ese mismo día feneció el delantero portugués Diogo Jota (Liverpool) en un accidente automovilístico.

El joven futbolista de 22 años, Imad Abu Tima, fue asesinado junto con nueve miembros de su familia por un bombardeo israelí en el poblado de Khan Younis, al sur de Gaza, en octubre del año pasado. Siete meses antes y en la misma zona, el delantero palestino Mohammed Barakat perdió la vida tras un ataque aéreo a su hogar.

Más de 350 futbolistas de diversas categorías, entrenadores y otras personas relacionadas con el deporte han muerto en Gaza tras la invasión de Israel a la zona luego de los ataques del grupo islamista Hamás a civiles el 7 de octubre de 2023, que arrojó más de mil 200 muertes y 251 personas secuestradas. La respuesta militar de Israel, justificada como una acción para acabar con las milicias de Hamás, ya es considerada como un genocidio por decenas de países, millones de personas y organismos internacionales de defensa de los derechos humanos como Amnistía Internacional.

Los datos respaldan las acusaciones contra Israel: más de 65 mil palestinos han muerto (la gran mayoría civiles sin relación alguna con Hamás), más de 180 mil heridos, el 94% de las viviendas fueron destruidas, uno de cada cinco niños sufren de desnutrición severa y más de dos millones de personas viven en crisis o emergencia alimentaria, enfrentando además las restricciones de Israel, que ha impedido la ayuda humanitaria para los habitantes del territorio palestino con acciones como la detención de la flotilla Global Sumud, con más de 50 barcos con alimentos y medicamentos que fueron bloqueados por el Ejército israelí este 3 de octubre.

Tras dos años de guerra en Gaza, el futbol palestino está en ruinas. Además de las víctimas humanas, hoy más de 280 instalaciones deportivas son escombros, incluidos los 12 estadios/campos de futbol que la FIFA ayudó a construir en la franja. El principal estadio de Gaza, Yarmouk, hoy es utilizado como campo de detención y concentración de refugiados. El campeonato de clubes de Palestina, que se juega en dos divisiones que agrupan a su vez a los equipos de Cisjordania y de Gaza, está suspendido desde 2023.

En contraste con la rapidez con la que FIFA y UEFA vetaron a Rusia de las competiciones internacionales de futbol en 2022 tras la invasión a Ucrania, hoy los dos organismos se resisten a aplicar un castigo similar a Israel rumbo al mundial de 2026 en América del Norte. “La FIFA no puede resolver problemas geopolíticos, pero puede y debe promover el fútbol en todo el mundo aprovechando sus valores unificadores, educativos, culturales y humanitarios”, apuntó el presidente del máximo órgano rector del balompié, Gianni Infantino, en un comunicado. Lo que no recoge la declaración es la sombra del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, “mi gran amigo” según el propio Infantino en 2020 y quien ha presionado para evitar el boicot a Israel.

Por lo pronto, los israelíes continúan con el sueño de volver a un Mundial de futbol que no disputan desde México 1970. Hace unas semanas estuvieron a punto de pegarle un susto a Italia, pero cayeron 4-5 en Hungría, país donde fungen como locales. Palestina no tiene chance de jugar la Copa del Mundo, tras caer eliminada ante Omán por un clavadazo del delantero Muhsen Al-Ghassani que se sancionó como penal en el último minuto.

La muerte de Suleiman Al-Abeid, el «Pelé palestino», fue anunciada por el perfil oficial de la UEFA en X. La estrella egipcia del Liverpool, Mohamed Salah, cuarto lugar en la reciente votación del Balón de Oro 2025 que ganó Ousmane Dembelé, publicó una pregunta en la misma red social: «¿Pueden decirnos cómo murió, dónde y por qué?». No recibió respuesta. Decenas de miles de palestinos tampoco saben cómo y por qué murieron y los que viven desconocen a dónde irán. A dos años de la guerra en Gaza, Palestina y el futbol anhelan la paz, pero los daños serán irreparables.

Andrés Gallegos

Periodista y escritor con más de 10 años de experiencia en medios de comunicación (El Informador, NTR), empresas (yotepresto) e instituciones educativas (ITESO). Me gusta contar historias, leer y escribir sobre diversos temas. También soy cuidador.

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