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La huella de Marcelo Bielsa en México

El entrenador argentino vuelve a reencontrarse con nuestro país, ahora como seleccionador de Uruguay, este sábado en un partido amistoso. ¿Cómo fue la etapa de Marcelo Bielsa en México? ¿Cuál fue su influencia? ¿Por qué no ha vuelto en 28 años? Respondemos estas y otras preguntas en esta columna

Año 2018. En los alrededores del campo de entrenamiento del Leeds United, los futbolistas de este club de Championship (Segunda División inglesa) efectúan una labor atípica: recogen basura. Al transcurrir poco más de tres horas y mientras los jugadores cargan bolsas con 13 kilos de desechos cada una, su entrenador les explica el fin de aquella actividad: un obrero de Leeds recibe un salario mínimo de 7.83 libras (188 pesos) y una entrada promedio para ver al equipo cuesta 25 libras (600 pesos), por lo tanto, un aficionado dedicaba esas tres horas de trabajo que los deportistas destinaron a recoger desechos para poder ver a su equipo.

“Dijo que eso que habíamos hecho nosotros, lo hace mucha gente que lo hace para poder pagar una entrada cada domingo y que le debíamos respeto a esa gente y por eso debíamos dar el máximo en el terreno de juego. Fue algo que nos chocó mucho”, reveló el español Pablo Hernández, uno de los futbolistas de ese plantel.

El entrenador que impartió aquella lección que rebasaba lo deportivo era Marcelo Bielsa, argentino que hoy es el seleccionador de Uruguay, país que enfrentará en un amistoso a México este sábado 15 de noviembre. Apodado “El Loco”, el estratega de 70 años es una figura que genera grandes adhesiones y rechazos por sus logros deportivos, pero deja huella en los clubes y países donde trabaja. México no es la excepción: aquí estuvo entre 1992 y 1997, y casi siempre se le menciona como candidato para dirigir a la Selección Nacional cada vez que la vacante queda libre.

Un frenético Bielsa necesitaba un trabajo más sereno tras años de éxitos, pero también desgaste, en el club de sus amores, Newell’s Old Boys de Rosario. México se lo ofreció a través de un club que compartía los mismos colores rojinegros, el Atlas de Guadalajara, en un país con promesas de “entrar al primer mundo” ante la Inminente firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y en una ciudad, Guadalajara, aturdida por las explosiones del 22 de abril por la negligencia de dejar que se acumulara gasolina en el alcantarillado público.

«Me fui a México porque necesitaba limar algunos aspectos exagerados. Allá me volví más reflexivo y menos evidente», señaló Bielsa en el libro “Lo suficientemente loco”, del periodista argentino Ariel Senosiaín. “El paso del tiempo hizo que entendiera que no podía vivir de ese modo. Comprendí que el futbol es mi profesión y no mi vida”.

El primer año de Bielsa en Atlas no fue como entrenador, sino como director de futbol. En ese puesto, ideó e implementó una estructura para mejorar y perfeccionar las Fuerzas Básicas del club, con puntos de contacto en todo México. El resultado de aquello fue que los rojinegros tuvieron el mejor semillero del futbol mexicano, donde surgieron talentos mundialistas como Rafael Márquez, Oswaldo Sánchez, Pável Pardo o Jared Borgetti.

“Fue una influencia muy importante para hacernos mejores entrenadores, para saber planear no sólo por semana, sino cómo debe hacerse a corto, mediano y largo plazo con objetivos bien marcados, y sobre todo que se cumplieran”, señaló José Luis «El Güero» Real, director de Fuerzas Básicas del Atlas por aquellos años, al periodista Omar Fares, en el periódico Mural. “Él realmente vino a marcar una etapa diferente en Atlas, de cómo se debe trabajar en organización”.

Posteriormente, de 1993 a 1995, Bielsa tomó la dirección técnica de “La Academia”. Aunque no logró títulos, su trabajo fue valorado por el club más ganador del futbol mexicano, el América. Sin embargo, en Coapa exhibió un problema ligado a su metodología de entrenamiento: su obsesión por controlar todos los aspectos del juego cansó y saturó a los futbolistas, y aunque terminó como líder la primera vuelta del torneo 1995-1996, fue despedido antes de acabar el campeonato regular con el equipo en la media tabla y a duras penas entrando a la Liguilla vía repechaje. La presión mediática y las exigencias de trofeos del club azulcrema no embonaron con un entrenador que vino a México con otro tipo de motivación.

Tras un año más como director de futbol en Atlas, Bielsa se marchó de México para nunca más volver, a pesar de que se rumoró su vuelta a clubes como Chivas, Monterrey o la Selección. En este último caso, el último intento de traerlo fue en 2022: Grupo Pachuca lo convenció, pero otros grupos de poder en la Federación Mexicana de Futbol (FMF), especialmente Grupo Televisa y Orlegi Sports, rechazaron la propuesta y se decantaron por Diego Cocca, quien fue despedido apenas cinco meses después.

Quizá la vuelta de Bielsa a nuestro país también tenga que ver con desacuerdos del argentino respecto a cómo se manejan ciertos aspectos del futbol mexicano. En 2010, criticó el “draft”, un sistema de traspasos de jugadores que se definía en un solo día y los jugadores estaban a expensas de lo que decidían los dueños ese día, bajo riesgo de quedarse sin trabajo. “Si hay algo que denigra a los futbolistas mexicanos, es el ‘draft’”, declaró. Además, distintas fuentes periodísticas deslizaron que, entre las exigencias del argentino para dirigir a México, estaban aspectos como no participar en campañas publicitarias, reestructuración del Centro de Alto Rendimiento o el control de todas las selecciones nacionales, aspectos que no terminaron de convencer a la FMF.

A 28 años del último baile de Bielsa en México, muchos aficionados añoran su vuelta no tanto por la posibilidad de ganar títulos (“El Loco” tiene varios fracasos sonados en su carrera, como quedarse fuera de la Fase de Grupos en el Mundial 2002 con Argentina o dejar al Lille francés en puestos de descenso), sino por la forma en que sus equipos conectan con la afición de los clubes o selecciones que comanda, así como por su personalidad única. En Leeds, por ejemplo, gestos como la recolección de basura unieron a un plantel que finalmente ascendió a Premier League en 2020, y aunque fue despedido casi dos años después por malos resultados, sigue siendo bien recordado por directivos, jugadores y fans.

“Es el mejor de todos los entrenadores que tuvimos. No sólo porque jugamos nuestro mejor fútbol con él. También transformó la cultura del club, la ética de trabajo y la educación, el comportamiento del plantel”, reveló Andrea Radrizzani, quien hasta 2023 era el dueño del Leeds United.

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Andrés Gallegos

Periodista y escritor con más de 10 años de experiencia en medios de comunicación (El Informador, NTR), empresas (yotepresto) e instituciones educativas (ITESO). Me gusta contar historias, leer y escribir sobre diversos temas. También soy cuidador.

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