La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho” —fundador y cabeza del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), uno de los grupos criminales más poderosos del mundo—, es el mayor golpe de las fuerzas de seguridad mexicanas a los cárteles desde la captura hace una década de Joaquín “El Chapo” Guzmán, ex líder del Cártel de Sinaloa y actualmente sentenciado a cadena perpetua en Estados Unidos.
La operación, realizada la mañana del domingo 23 de febrero en el municipio de Tapalpa desató una ola de violencia en la entidad y otros 19 estados de México, con quemas y saqueos de decenas de tiendas, sucursales bancarias y vehículos, y 252 bloqueos de vialidades, de las cuales, 65 fueron en Jalisco; muchos de los cuales fueron levantados horas después.
Autoridades en los estados de Jalisco, Michoacán y Guanajuato reportaron al menos 14 muertos —entre ellos siete miembros de la Guardia Nacional — y 64 detenidos.
La operación ocurre en medio de las presiones del presidente estadounidense Donald Trump para que México dé resultados en materia de seguridad, pero todavía no está claro si la desaparición de “El Mencho” implicará una reducción de la violencia o, por el contrario, el aumento de la misma por posibles luchas internas dentro del CJNG, o por un giro hacia ataques más fuertes contra autoridades o civiles.
Además, en su cuenta de X, la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó que Estados Unidos brindó apoyo de inteligencia para el operativo realizado en Tapalpa.
Estas son algunas claves para entender el impacto de su muerte, previo al Mundial de futbol que tendrá a Guadalajara como una de las sedes:
“El Mencho”, cabeza del cártel mexicano en mayor expansión
Oseguera Cervantes, de 59 años y originario del estado occidental de Michoacán, llevaba más de tres décadas ligado al crimen organizado. En 1994 pasó tres años en una cárcel estadounidense por tráfico de heroína, y tras volver a México siguió desenvolviéndose en el ámbito delictivo.
Alrededor de 2009, y con el cártel de los Zetas como principal enemigo, fundó el CJNG, el grupo que en la década siguiente se convirtió en uno de los principales traficantes de cocaína, metanfetaminas, fentanilo y migrantes hacia Estados Unidos, y en una de las organizaciones más temidas de México.
Oseguera Cervantes dirigió el cártel como si fuera una fuerza paramilitar, y lanzó sonados ataques directos a las fuerzas de seguridad. Un ejemplo de ello fue cuando derribó un helicóptero militar en 2015 en Jalisco, o cuando en 2020 atentó en Ciudad de México contra Omar García Harfuch, entonces jefe de la policía capitalina y en la actualidad secretario de Seguridad federal.
El CJNG, que lideró el uso de drones o minas en sus operaciones contra el gobierno o contra sus enemigos, mantiene una enorme estructura de reclutamiento forzoso de jóvenes, una red de empresas bajo su control, y usa un sistema de franquicias con bandas locales que, según la DEA, le garantiza al cártel porcentajes de los beneficios locales, ahorrándose muchos costos.
Un operativo que acabó con siete muertos
El Ejército mexicano lanzó un operativo para capturarle, en el cual participaron la Fuerza Aérea y efectivos de las fuerzas especiales, según informó la Secretaría de la Defensa en un comunicado. El cártel contraatacó, y en el enfrentamiento las fuerzas federales mataron a cuatro miembros del grupo criminal —esa cifra incluye a “El Mencho”— e hirieron a tres más, que murieron posteriormente durante su traslado a Ciudad de México por vía aérea. También hay dos detenidos.
Tres militares resultaron lesionados. En el lugar se aseguraron lanzacohetes capaces de derribar aeronaves y destruir vehículos blindados.
Reacciones de México y EU
El evento podría darle al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum un respiro en medio de las presiones estadounidenses. Tras los hechos, Sheinbaum publicó en sus redes sociales que su “reconocimiento al Ejército Mexicano, Guardia Nacional, Fuerzas Armadas y Gabinete de Seguridad. Trabajamos todos los días por la paz, la seguridad, la justicia y el bienestar de México”.
Mientras que el subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, el primero en reaccionar, escribió “los buenos somos más que los malos. Felicidades a las fuerzas de orden público de la gran nación mexicana”.
Según Mike Vigil, exjefe de operaciones internacionales de la DEA, el operativo manda “un mensaje fuerte a la administración de Donald Trump, de que (los mexicanos) sí están luchando fuertemente y en una manera eficaz” contra los cárteles, porque, de acuerdo al exagente estadounidense, “la mayor parte de la información vino de parte de las Fuerzas Armadas mexicanas y todo el crédito va a México”.
Pero nadie descarta que, dada la personalidad de Trump, las presiones y amenazas podrían regresar en breve.
¿Qué efectos tendrá la muerte de “El Mencho”?
El CJNG está presente en al menos 21 de los 32 estados de México y, según la DEA, sus actividades se extienden a casi todo el territorio estadounidense. Pero además tiene presencia en casi todos los continentes, con lo que los efectos de la muerte de su líder, que no tenía un sucesor claro, previsiblemente se dejarán sentir dentro y fuera de México.
“’El Mencho’ controlaba todo. Era como un dictador de un país… estaba al tanto de todo”, explicó Vigil.
Con su desaparición podría frenarse el enorme crecimiento protagonizado por el CJNG luego del debilitamiento y las divisiones de su principal enemigo, el Cártel de Sinaloa, desencadenadas tras la detención de varios de los hijos de El Chapo y de Ismael “El Mayo” Zambada, otro de sus fundadores.
Una de las dudas es si el CJNG se dividirá o podrá seguir operando unido.
Para Vigil, México debe aprovechar este momento de debilidad y lanzar un “asalto frontal, pero eficaz, basado en inteligencia” contra la organización, que podría perder gran parte de su poder criminal.
“Esta es una oportunidad muy grande para México y los Estados Unidos si trabajan en combinación”, aseguró.
David Saucedo, un experto en seguridad, consideró que, si el mando del cártel lo mantienen familiares del “El Mencho”, los actos de venganza como los del domingo podrían alargarse más que si son las comandancias locales las que toman el control, las cuales previsiblemente optarían por pasar la página cuanto antes y seguir con sus operaciones.
Pero el mayor miedo, según Saucedo, es que haya un giro hacia los ataques indiscriminados a autoridades o a la población. El CJNG podría tomar “la determinación de lanzar ataques de narcoterrorismo”.
Con información de AP/María Verza
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