Dos jóvenes entusiastas de las drogas y un profesor de música e idioma originario en Irlanda: el irlandés o gaélico, se reunieron de la manera más aleatoria posible para hacer una de las bandas más revitalizadoras de los últimos años: Kneecap.
Móglaí Bap, Mo Chara y DJ Provaí se definen como un proyecto de punk rap, pero es mucho más que eso: representan un movimiento cultural único desde su formación, sus letras y sus performances.
Por herencia, los vocalistas crecieron hablando irlandés e inglés, pero optaron por utilizar el irlandés como forma de resistencia a los movimientos imperialistas y coloniales que promovían e imponían a la fuerza y con violencia la adopción de la influencia del Reino Unido en términos sociales, culturales y políticos.
Afirman que el uso del gaélico es un modo de expresar que todos tenemos una cultura originaria que puede expresarse de manera novedosa: reivindicadora.
De hecho, desde las acostumbradas agresiones de los grupos de choque imperialistas dentro y fuera del gobierno que dañaban las rodillas de los opositores, crearon el nombre “Kneecap” en referencia a las lesiones de rodilla que provocaban.
En su documental falso o película biográfica de no-ficción “Kneecap: Música y Libertad”, ya establecen una mística particular, sobre todo con el caso de JJ Ó Dochartaigh, el compositor principal de la música de la banda.
JJ Ó Dochartaigh se dedicaba a impartir clases y, ocasionalmente, a ser traductor de hablantes de irlandés que, por desconocimiento o protesta, no hablaban inglés. Una ocasión, apoyó a Mo Chara a traducirlo y conoció sus poemas escritos en irlandés, los cuales recuperó para ponerles beats y animar a su amigo Móglaí Bap a componer más.
Los integrantes afirman que la película no es solo la historia de la banda, sino de toda la ciudad de Belfast y sus habitantes que crecieron en medio de los resabios de las guerras y conflictos en Irlanda.
En sus inicios, JJ Ó Dochartaigh temía que lo reconocieran haciendo rap con letras explícitas y comportamientos opuestos a los tradicionales, por lo que encontró en un pasamontañas o balaclava con los colores de la bandera irlandesa una forma de ocultar su identidad. Automáticamente se convirtió en una prenda icónica.
Hasta su sobrenombre, DJ Provaí, hace un guiño al Ejército Republicano Irlandés (Provisional Irish Republican Army en inglés), que durante la guerra de independencia fue de los protagonistas contra el asedio británico al país.
La consolidación de Kneecap fue lenta, pero de manera espontáneamente viral sus letras animaron a jóvenes en Belfast a conocer más su idioma milenario: el irlandés, y de manera conjunta protestan contra las hegemonías impuestas, valga la redundancia.
Las protestas de Kneecap y sus censuras
Kneecap ha sido de las bandas o grupos artísticos que han denunciado con más fuerza el genocidio en Palestina, lo cual ha provocado que los cancelen en algunos escenarios o busquen prohíbir sus conciertos.
Sin embargo, sus integrantes minimizan la radicalización del discurso y lo plantean como una cuestión afín a la exigencia del respeto de los derechos humanos de la población palestina, que han sido violentados una y otra vez. De hecho, en varias ocasiones se han pronunciado en contra de cualquier acto de violencia.
En Londres fueron acusados por realizar actos terroristas al, supuestamente, sostener una bandera de Hezbollah durante un concierto, lo cual incitó a que el primer ministro de Reino Unido, Keir Stramer, a declarar que “no era apropiado” que Kneecap estuviera en el prestigiado festival de Glastonbury.
Sus protestas contra el genocidio del gobierno de Israel provocaron que, después de presentarse en Coachella, se les revocaran sus visas para ingresar a Estados Unidos, aliado de la nación en guerra.
Claramente, Kneecap forma parte de una nueva ola de música irlandesa, protagonizada por otra banda como Fontaines D.C. (¡qué banda Fontaines D.C.!), que utilizan las canciones para rebelarse a la opresión social, física y cultural que sufren.
Un mensaje cada vez más aislado en medio de la vorágine de música que prioriza la estimulación inmediata y descarta profundizar en la propia identidad que realmente nos define, es decir: ser lo que se es.
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