Pabellón de Transparencia en la FIL, una oportunidad desperdiciada
José Vega Talamantes considera que la Feria Internacional del Libro pudo ser un gran aparador para protestar por la desaparición del Inai
Por: José Vega Talamantes* X: (vegalic_jose)
El Pabellón de la Transparencia de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) 2024, que recién concluyó, pudo haber ser sido una excelente plataforma para evidenciar la problemática que estamos viviendo en el país con la reciente aprobación para la desaparición del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Inai). Pero fue todo lo contrario.
Hace algunos días, como invitado al programa de los lunes de Rumbo MX, compartí algunos de los principales errores que cometió el Inai durante su corta gestión como organismo constitucional autónomo, ante su inminente desaparición. Enumeré tres de ellos, no por ser los únicos, y tampoco necesariamente en orden de importancia:
- La incapacidad de las personas comisionadas del Inai para arreglar sus diferencias internas, que desde hacía meses eran ya notorias y fueron socavando su imagen institucional;
- El no mostrar el mínimo de voluntad para establecer un servicio profesional de carrera, para que pudieran colaborar en esa institución personas que, sin estar ligadas a un poder político, pudiesen realizar grandes aportes en las materias de su competencia, y
- La incapacidad que tuvo de convertirse, en los hechos, en una especie de verdadero tribunal constitucional en materias de acceso a la información y protección de datos personales.
Por ejemplo, en Sonora, fue notable el salto de la embarcación previo a su hundimiento. La presidenta del organismo garante solicitó licencia, en plena discusión de la reforma constitucional, para ir a formar parte del Comité de Evaluación de la elección del Poder Judicial del Senado de la República.
Otro de los integrantes de ese pleno buscó y consiguió la designación como consejero del Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Sonora para asegurar otros siete años con trabajo.
En Jalisco, como otro ejemplo, las declaraciones de la presidenta del organismo garante, Olga Navarro, durante la FIL fueron lamentables; prácticamente rindiendo la plaza, sin siquiera saber cuál postura tomará el estado a ese respecto.
Y quizá, como corolario de esas posturas para el olvido, las declaraciones en la FIL del presidente del Inai, Adrián Alcalá, en el sentido de que: “Nos toca ser esos actores relevantes que incidan en la construcción del nuevo marco normativo y de las nuevas instituciones que deriven de la reforma constitucional que desaparece al INAI y que fue aprobada en el Congreso de la Unión el 28 de noviembre”.
Hacerse a un lado es lo mejor que podrían hacer una buena parte de quienes ocuparon un cargo como comisionada o comisionado de algún organismo garante en materia de transparencia, si queremos comenzar a reconstruir la garantía de los derechos de acceso a la información y protección de datos personales. Y corrobora mi aserto, justamente, la forma en que se desenvolvieron durante la FIL 2024 que terminó el pasado domingo 08 de diciembre.
Lo sostengo así, porque para nada vieron la plataforma que ese evento pudiese haber representado para una legítima protesta y, pensando en el futuro, en el legado que a partir de ahí se pudiese tener para reconstruir el andamiaje institucional del acceso a la información y la protección de los datos personales.
El programa del Pabellón de la Transparencia se desenvolvió como si todo estuviese normal, a pesar de tener ante sus ojos la devastación institucional que está decidiendo el régimen que ahora nos gobierna.
Me parece que, por lo menos, debieron haberse tomado las siguientes medidas en ese pabellón como muestra de la tragedia que se vive en México relacionada con estos derechos, con el necesario acompañamiento de los medios de información:
- 1.- Estar presentes la totalidad de las y los comisionados de transparencia del país para su inauguración, como integrantes del Sistema Nacional de Transparencia y, de ser posible, contar con la presencia también de los integrantes de los sistemas nacional y estatales anticorrupción, especialmente los comités de participación ciudadana.
- 2.- Establecer, seguido de la inauguración, una serie de participaciones dando cuenta de la inminente destrucción (ya no riesgos) que traerán como consecuencia las modificaciones constitucionales venideras, y no abrir un programa normal de actividades como el de años previos.
- 3.- Colgar un gigantesco moño negro en el stand como señal de muerte de la debida garantía de ambos derechos como los conocemos, con la consecuente afectación a la lucha contra la corrupción.
- 4.- Colocar alrededor del stand las fotos y nombres de todos los legisladores que votaron a favor de esa destrucción institucional.
- 5.- Invitar a la protesta, por si quisiesen sumarse, a otros organismos constitucionales autónomos que están enfrentando esa aniquilación.
Lo anterior hubiese tenido un efecto tremendo, sobre todo por el impacto que tiene la FIL año con año, pues se hubiese convertido en una plataforma no sólo nacional, sino internacional de protesta, con la visibilidad que ello le daría, más aun teniendo como invitado a España.
A cambio de ello, nos ofrecieron un programa con casi los mismos personajes de siempre, para hacer declaraciones políticamente correctas, presentaciones de libros y demás actividades, como si todo transitara en forma normal.
Como si hubiese algo que festejar.
Qué pena que en estos tiempos de destrucción de los organismos constitucionales autónomos en materia de transparencia hayan coincidido personajes de tan cortas miras y valor, salvo alguna que otra honrosa excepción.
No imagino qué vergüenza y tristeza sentiría, por ejemplo, un extinto Alonso Lujambio (verdadero creador de instituciones y no un burdo demoledor como los personajes políticos actuales de la mayoría), o los miembros del grupo Oaxaca que, desde una agenda ciudadana, lograron mucho más por darnos un andamiaje de protección del acceso a la información, que quienes estuvieron en la nómina de la transparencia por varios años.
Pero claro, en lugar de adoptar una postura de franca protesta, era preferible tener un pabellón bien portado.
En fin, qué bueno que, por lo menos, pudieron tomarse fotos sonrientes en lo que dijeron que sería el último Pabellón de la Transparencia. No sea que se vaya a molestar el futuro empleador de varias y varios de esos comisionados si adoptan una postura más honorable.

*El autor es licenciado en derecho, maestro en transparencia y protección de datos personales e investigador predoctoral en derecho.
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