Experto en todoOpinión

¿Cómo evitar engaños de encuestas electorales en 2024? 

La desinformación y manipulación son aspectos que contribuyen a cambiar la preferencia del voto electoral

Las encuestas electorales no sirven para mostrar una realidad, sin embargo, tienen un gran poder de influencia al punto de que puede cambiar la intención de voto del electorado, pero ¿cómo lo hacen? 

Cada periodo electoral existe la pasarela de encuestas que tratan de mostrar las tendencias de las preferencias hacia las y los candidatos. Y rumbo a las elecciones 2024, la publicación de las mismas y su trascendencia ha sido excesivamente anticipada, sobre todo debido a la elección de la candidata presidencial por Morena, Claudia Sheinbaum, quien fue elegida mediante un promedio de varias encuestas. 

Por ello, es relevante saber de antemano cuál es la intención y potencial influencia de las encuestas para evitar que afecte en el poder de decisión de los electores al momento de acudir a las urnas el día de la votación: 2 de junio de 2024.  

Un mecanismo para analizar y decodificar las encuestas es dilucidando si son meramente informativas sobre el panorama de las preferencias o si son parte de una estrategia de campaña de un partido político.  Un estudio científico realizado por investigadores de la Universidad Autónoma de Nuevo León recopila las ineficacias y cuestionamientos de las encuestas en las más recientes jornadas electorales. 

En 1988, el incipiente crecimiento de nuevos partidos políticos promovió la importación de metodologías de encuestas de Estados Unidos que terminaron por aplicarse de manera incorrecta, lo cual provocó la creación de encuestas rivales por parte del gobierno dominado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Esta cuestión se agudizó en 1994 cuando las propias encuestadoras cuestionaron la credibilidad de las otras. Para los años 2000, 2006 y 2012 las encuestadoras evidenciaron su desatino porque fueron pocas las que terminaron por mostrar un panorama cercano al resultado final.  

También, más allá de mostrar las tendencias de rechazo o aceptación para alguna candidata o candidato, uno de los objetivos que persiguen las encuestas es captar a votantes indecisos.  

Los autores enlistan una serie de variables que explican los razonamientos detrás de los votos; una de ellas está relacionada con las encuestas: el voto instrumental.

El fin de este tipo de voto es recibir una recompensa o evitar un castigo, una acción influenciada por el “efecto locomotora” o bandwagon, en el que los electores votan por el partido o candidato mejor ubicado en las encuestas, y así, ser parte de la mayoría o del “grupo ganador”. 

Este efecto, como lo afirma Cristina Pizzonia, investigadora de la UAMinfluye sobre la población menos informada del electorado y más indecisa. México tiene una gran cantidad de población desinformada.  

La Encuesta Nacional de Consumo de Contenidos Audiovisuales, del Instituto Federal de Telecomunicaciones, indica que el 75% de los encuestados ven canales de televisión abierta, y de ellos, el 49% sintoniza noticiarios. El 35% escucha radio frecuentemente, y de ellos sólo 44 de cada 100 opta por estaciones de noticias. 

Respecto al consumo audiovisual en internet, el 54% de las personas indicó que ve contenidos en plataformas de video por internet, pero las noticias no figuraron en los contenidos preferidos.  

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía cuantifica que el uso principal que le dieron al internet fue para comunicarse, acceder a redes sociales o entretenerse, y leer periódicos o revistas disminuyó de 47.1 a 39.9% comparando el año 2022 con 2019, respectivamente. 

Lo anterior permite visualizar que los encuestados sobre preferencias electorales son personas más desinformadas y las personas que ven los resultados son igual o más desinformadas.  

Si algo ha incrementado en los últimos años es la desinformación. Desde el poder político y económico se volvió tendencia la divulgación de declaraciones o afirmaciones falsas. El gran ejemplo ha sido Donald Trump, quien según Politifact, hizo 70% de declaraciones electorales bastante falsas, falsas o grandes mentiras. Y detrás de esta tendencia también se esconde un uso e interpretación inconsciente de la posverdad: información que apela a las emociones, creencias o deseos del público en lugar de hechos objetivos.

La Federación Internacional de Periodistas explica que en la comunicación política predomina la manipulación, las medias verdades o las mentiras, que construyen una base electoral o una idea política, por lo que recomienda aprender a reconocer una información errónea antes de divulgarla. 

En este contexto, muchos medios tradicionales han condicionado sus líneas editoriales de acuerdo al político o grupo de poder que les brinde más presupuesto para sobrevivir y también surgieron medios digitales afines al poder que sólo son repetidores de declaraciones de funcionarios públicos. Para comprobarlo basta ver una edición de la mañanera del Presidente Andrés Manuel López Obrador, donde abundan los aduladores y los críticos radicales.  

Basado en esto, una de las fórmulas que promueve la Federación Internacional de Periodistas es consultar medios de comunicación de calidad que informen debidamente todas las aristas de un problema o fenómeno social. O investigar de dónde proceden las encuestas, los dueños o coordinadores de las encuestadoras, qué medios de comunicación las divulgan y cómo se expresan de ellas.  

saulmendozaper@gmail.com

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba