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Se renta: Mundial 2026

En este artículo repasamos algunos datos que demuestran el problema de la gentrificación y el costo de la vivienda en las sedes mundialistas de México, derivado de la cercanía de la próxima Copa del Mundo

Los habitantes de Santa Úrsula Coapa y zonas cercanas al Estadio Azteca, que vio a Pelé y Maradona levantar la Copa del Mundo de la FIFA, viven con recelo la proximidad de un tercer Mundial en nuestro país. Las rentas subieron de ocho mil a 24 mil pesos mensuales, por lo que vecinos de años se han ido para darle espacio a otros con mayor poder adquisitivo (gentrificación) y el pozo de agua que abastecía a los habitantes ha sido acaparado por Televisa para mantener regado el césped.

Estas y otras historias de desplazamiento urbano, registradas por los periodistas Camilo Ocampo y Laura Buconi en el portal web Pie de Página, se replicarán en estas y las próximas semanas en las sedes mexicanas del Mundial. Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey están a las puertas de incrementar los conflictos sociales por una vivienda inaccesible, encarecida y centrada en el turismo que vendrá al país para ver solo 13 de los 104 partidos del Mundial, con la promesa de captar alrededor de tres mil millones de dólares de derrama económica.

Pero esta última cifra alegre podría alcanzarse a costa de aumentar el precio de la vivienda en México, en especial el valor de las rentas a través de plataformas de economía colaborativa como Airbnb o de los hospedajes de hotel.

Apenas este 9 de diciembre, la Oficina de Visitantes y Convenciones de Guadalajara estimó que la tarifa promedio de hospedaje en el Mundial será de 350 dólares (seis mil 350 pesos). Hoy el precio es de 98 dólares (mil 780 pesos), es decir, se triplicará el costo de alojarse en un hotel en días de Copa del Mundo. Sin embargo, es bastante probable que estos valores sean aún más altos llegando el mes de junio de 2026, cuando la Perla Tapatía reciba los cuatro partidos que le corresponden, incluyendo el México vs Corea del Sur.

Tras el sorteo del pasado 5 de diciembre, la plataforma AirDNA registró incrementos del 86 por ciento en los costos de estancias diarias por Airbnb, al pasar de un precio promedio de mil 692 pesos la noche a tres mil 785 pesos. Es muy probable que las rentas de corta estancia se eleven el próximo 2026 para aprovechar la Copa del Mundo, y ciudades como Guadalajara ya tienen el terreno fértil para ello; entre 2021 y 2024 se han elevado 13 veces el número de sitios disponibles en Airbnb, según la plataforma de investigación Éxodos.

Un caso especialmente grave es Monterrey. El periódico El Universal publicó el pasado 6 de diciembre que en junio de 2026 las rentas en plataformas digitales se elevarán hasta 700 por ciento. Esto quiere decir que, si hoy te cuesta 17 mil 633 pesos un hospedaje por 15 días en un departamento o casa de Guadalupe (municipio donde está el Estadio BBVA), en junio te saldrá en 136 mil 459 pesos.

Las investigaciones especializadas en temas de vivienda coinciden en que asuntos como la gentrificación y las plataformas de alojamiento están encareciendo el costo de la renta de vivienda en México. Por supuesto, Guadalajara está en la pole position: de acuerdo a un informe de la plataforma especializada Inmuebles24, las rentas mensuales en las zonas de Zapopan cercanas al Estadio Akron están valuadas en 16 mil 212 pesos mensuales. El valor es superior a Guadalupe (15 mil 542 pesos) o Coyoacán, delegación donde está construido el Estadio Azteca, con 15 mil 386 pesos mensuales.

Por supuesto, el Gobierno de México y de los tres estados que recibirán la Copa del Mundo apuestan a que la derrama económica del turismo futbolero haga que valga la pena todo el dinero de las arcas públicas invertido en el evento. En su documento “El papel de Airbnb en la Copa Mundial de la FIFA 2026”, la propia Airbnb estima que 138 mil turistas visitarán Guadalajara, de los cuales 20 mil se alojarán mediante la plataforma y pagarán 129 mil noches de alojamiento. Un huésped de Airbnb gastará en promedio 271 dólares diarios (4 mil 933 pesos al tipo de cambio actual), generando un gasto de 101 millones de dólares (mil 834 millones de pesos), incluyendo gasto directo, indirecto e inducido. 

¿Valdrá la pena este ingreso económico contra los problemas de vivienda que generan los grandes eventos como una Copa del Mundo? Los antecedentes muestran que no. Antes de celebrar los Juegos Olímpicos de París 2024, se expulsó a más de dos mil estudiantes de sus casas de residencia para albergar a los turistas. Además, los hoteles alrededor del Río Sena cobraban hasta ocho mil euros (170 mil pesos) la noche, con la obligación de reservar al menos tres noches. En Qatar 2022, el país asiático registró una subida de alquileres del 40 por ciento, con casos como el de Mariam, una británica que radicaba en Dubai que pasó de pagar mil 370 dólares (24 mil 877 pesos) a 5 mil 490 dólares (casi 100 mil pesos) en renta mensual.

Lamentablemente, no parece que el encarecimiento de la vivienda se vaya a detener y la situación se agravará con el Mundial. Según la información de la Sociedad Hipotecaria Federal, desde 2017 la Zona Metropolitana de Guadalajara registra una inflación acumulada de 118% en el costo de una casa, es decir, si hace ocho años una casa costaba tres millones de pesos, ahora vale poco más de seis millones.

El Gobierno de Jalisco ha anunciado recientemente que invertirá 12 mil millones de pesos en infraestructura, incluyendo remodelaciones en el ingreso al Aeropuerto o apoyo para la construcción de 40 nuevos hoteles. Habrá que ver cuánto de este dinero público ayudará a perpetuar la gentrificación, los negocios inmobiliarios y el encarecimiento de la vivienda; o si realmente el dinero del Mundial ayudará a remodelar un Estado y una Zona Metropolitana de Guadalajara más incluyente para todas las clases sociales. Los antecedentes parecen inclinar la balanza hacia el primer panorama.

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Andrés Gallegos

Periodista y escritor con más de 10 años de experiencia en medios de comunicación (El Informador, NTR), empresas (yotepresto) e instituciones educativas (ITESO). Me gusta contar historias, leer y escribir sobre diversos temas. También soy cuidador.

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