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Están descompuestos tres de cada 10 elevadores del IMSS en Guadalajara

Los usuarios en silla de ruedas o pacientes en camilla, entre los afectados

“¡Paciente con camilla al quirófano en el piso 3!”, grita un trabajador a través de las rendijas del único elevador que sirve en el Hospital General Regional 46, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ubicado en Avenida Lázaro Cárdenas y su cruce con 8 de julio, en Guadalajara.

Después de 10 minutos, el camillero se desespera porque el elevador no se detiene, lo que retrasa la intervención quirúrgica de la paciente. Vuelve a alzar la voz por medio de la rendija: “¡Paciente con camilla al quirófano en el piso 3!”, a la espera de que las personas que están dentro de los elevadores se detengan. Pasan otros cinco minutos y finalmente se detiene un elevador en el piso 3.

Los derechohabientes y personal médico son los principales afectados de que solamente funcione un elevador en el Hospital Regional 46, el que registra mayor cantidad de estos aparatos descompuestos en la Zona Metropolitana de Guadalajara, respondió el IMSS por medio de su unidad de Transparencia.

En los hospitales del IMSS localizados en la metrópoli hay 29 elevadores, de los cuales 11 no funcionan o los reportan como detenidos; es decir, alrededor del 30 por ciento o 3 de cada 10.

De los 6 elevadores registrados en el Hospital General Regional 46 sólo hay 1 para uso de derechohabientes.

En el caso de las Unidades de Medicina Familiar de la metrópoli, 14 funcionan y 2 no funcionan. Se solicitó entrevista con el área de comunicación del IMSS para preguntar sobre proyectos para arreglar los elevadores, pero hasta el momento no se ha concedido.

Por las rendijas, Jessica pide que un elevador se detenga en el piso 2. Crédito de foto: Ilse Martínez.

Jessica espera más de una hora

Jessica tiene alrededor de 10 minutos esperando un elevador en el piso 2 del Hospital General Regional 46 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Lleva a su padre, que está en silla de ruedas, al área de oftalmología pero el único elevador que funciona no se ha detenido en su piso.

“Nosotros necesitamos el elevador, aunque sean dos pisos. La otra vez esperamos más de una hora, estábamos gritando y hasta que se quiso parar… no se paran en todos lados”.

Jessica, hija de derechohabiente en silla de ruedas.

Para evitar que de nuevo le toque esperar mucho tiempo, Jessica tiene una idea: baja corriendo a la planta baja para abordar un elevador, y de allí pararse en el piso 2 para recoger a su papá.

En un recorrido realizado, se constató que las personas suelen gritar por las rendijas de los elevadores para que éstos se detengan en sus pisos. Otros derechohabientes, como Angelina, quien usa bastón, prefieren subir las escaleras que esperar.

“Sí me cansó, pero es peor esperar porque todo mundo los necesita… me ha tocado que después de mucho rato de esperar se detiene pero dan preferencia a las personas en sillas de ruedas. Por eso prefiero irme por las escaleras”.

Angelina, derechohabiente.

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