El respeto al vecino es la paz
Tras un ataque a su mascota, Saúl Justino Prieto reflexiona sobre la importancia de ser empáticos con nuestros vecinos en el espacio público
Las carencias relacionadas a la convivencia pacífica en el espacio público son notorias con el incremento de los conflictos vecinales. Si tienes mascota, podrías identificarte con esta historia personal que me permito compartir por la relación con el tema.
Al dar un paseo a mi perrita, atada con su correa, varios perros de gran tamaño salieron de una puerta entreabierta y la atacaron furtivamente. Recibió varias mordidas en sus patas y torso que le arrancaron la piel y parte de sus músculos. La dueña de los perros salió segundos después del ataque diciendo que los animales “nunca habían atacado a nadie” y que mi mascota “no tenía nada”, a pesar de la sangre y enorme mordida que escurría de su torso.
Afortunadamente mi perrita sobrevivió, no gracias a la vecina y su familia -que apenas se hicieron cargo de una parte mínima de los gastos médicos- pero ella ni siquiera hizo algo con sus perros, que estuvieron algunos días dentro de su casa, pero volvieron a estar sueltos en la calle durante todo el día, a pesar del riesgo latente de que vuelvan a morder a otra mascota o a una persona.
En 2021, 37.5% de los habitantes del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) tuvieron un conflicto en su vida diaria con otras personas, y para 2025 el porcentaje incrementó a 48.9%, de acuerdo con el Instituto de Información Estadística y Geográfica (IIEG). Del total de conflictos, hasta un 10.5% tiene que ver con animales domésticos. Una proporción que seguramente incrementará ante la cantidad de hogares que cuentan con mascotas: 69.8%, según registros del INEGI, que también documenta la existencia de 80 millones de mascotas en México.
Ante la comprobada y recíproca conexión emocional con las mascotas, el impacto que puede tener un conflicto así podría escalar hasta generar violencia entre vecinos. En contraparte, está documentado que las relaciones vecinales juegan un papel esencial en el bienestar de las personas.
Fórmulas de paz vecinal
Como en las columnas anteriores, citar a Francisco A. Muñoz, del Instituto de la Paz y los Conflictos de la Universidad de Granada, es clave para entender cómo y por qué escalan los problemas de este tipo.
La explicación parte de reconocer que los conflictos son parte primigenia de las personas y sus relaciones, y que se originan desde la búsqueda de controlar el entorno, por ejemplo, alterar y adaptar el ecosistema para construir viviendas o buscar la manera deseada de vivir. Por más simple que parezca, al pensarlo de manera consciente se comprende que, como parte de los procesos para cambiar el entorno, se conflictúan los intereses de los individuos, por lo que requieren regularse, transformarse o resolverse.
La resolución puede provenir de diversas formas como el reconocimiento mutuo y comprensión de que las percepciones sobre una “forma de vida” no son las mismas. Acciones como la colaboración, coexistencia o hasta una tolerancia negativa, en el peor de los casos, pueden originar una solución cuando se traducen en regulaciones, métodos de gestión o normas y reglas.
En los casos cuando no se aplican estas formas de resolución, los resultados pueden ser destructivos para los involucrados: violencia.
Por ello, Francisco A. Muñoz propone una vía de solución integrativa que recurre a recursos no violentos como el máximo respeto por las personas, la utilización de la persuasión antes que la coerción o principios de acción política como la amistad, bondad y el amor. Aunque claramente son marginales.
Un ejemplo cercano y tangible es cómo en otros países la conciencia adquirida pasó a términos reglamentarios. En España, por ley, las mascotas deben ser registradas y debe comprobarse su atención médica, vacunas, esterilización cuando se requiera y hasta necesidad de tenerlo de parte de sus dueños. Mientras, al pasear por la calle obligatoriamente deben ir atados con correa. De hecho, en varios casos para perros grandes o agresivos, es común verlos con bozal.
Si se lograra, una solución integrativa de conflictos puede definir un marco de referencia en el que se indicaran claramente todos los esfuerzos y procesos transformadores hacia un entorno más pacífico y perdurable.
Recientemente se ha notado un cambio en las medidas punitivas hacia personas que agreden a mascotas que han sido expuestas mediante redes sociales, sin embargo, el gran pendiente sigue y seguirá siendo la cultura, educación y civismo al convivir en las calles.



