Experto en todoOpinión

Farmear aura: la competencia de emociones, no de talento

De la banalización por las redes sociales surgen batallas inspiradas en los videojuegos y el rap improvisado que, aunque reflejan una simplificación del virtuosismo, sirven como un oasis urbano que recupera los espacios públicos afectados por la inseguridad

Como se ha explicado varias veces en Experto en Todo, el consumo de contenidos en información redes sociales ha banalizado todo, desde conceptos complejos como qué es verdad y qué no, hasta la información, la política y ahora hasta el talento y el arte con las batallas para farmear aura. 

¿Cuál es el significado de farmear aura y su origen?

El concepto de farmear aura se origina, en gran parte, de los videojuegos, donde se popularizaron simuladores de agricultura (farming traducido al inglés) donde una de las claves era invitar, o cooptar, a jugar a más personas. 

Mientras que el aura, sirve para expresar fuerza o vitalidad física, emocional, mental y espiritual que emana del cuerpo de las personas. Conocer los tipos de aura ayudará a entender la banalización del talento, ya que el aura puede ser:

  • Física
  • Psicológica
  • Proyectada, esta última se refiere a que existe en la mente del observador

El uso del farmeo de aura en redes sociales data de inicios de 2024 o antes, muchas veces utilizada para describir la personalidad de futbolistas. Y la explosión popular nace desde el 15 de agosto de este año como indica este crecimiento en la búsqueda en Google, relacionada directamente a la organización de las batallas para farmear aura.

El símil más cercano de estas batallas de farmear aura son las competencias de freestyle o rap improvisado en las que dos personas se enfrentan para definir quién tiene más agilidad mental, creatividad y talento para crear en tiempo real y de forma espontánea rimas o barras (composiciones musicales en bloques o compases, de ¾ o 4/4, que una vez grabadas aparecen como barras en softwares de ingeniería de sonido).

¿El farmeo de aura aniquila al arte?

Si bien nadie de los que participan en las batallas de farmear aura afirman hacer arte, esta expresión social espontánea originada de las redes sociales es un excelente ejemplo de cómo han banalizado todo, hasta el talento, que parece estar más cercano a simplemente una capacidad de transmitir emociones, y no a aspectos relacionados con habilidades, competencias, talento o dominio virtuoso de una técnica, como podría ser tocar un instrumento en la música.

El acceso más democratizado a las tecnologías para crear contenidos y las redes sociales, que son un medio para la transmisión masiva, dieron la oportunidad a cualquier persona de convertirse en un líder de opinión, una referencia informativa o un artista popular, sin necesidad de estar capacitada para ello. Por lo que su respaldo es la emotividad que pueda generar en su audiencia. 

En décadas anteriores, previas a las redes sociales, la costumbre era que artistas populares y de nicho tenían un talento objetivista, mientras que las emociones no tenían una influencia predominante al evaluar cuánto talento tenía un artista. 

Ahora, el péndulo cambió de lado, y las emociones son lo principal, es decir, proyectar el aura en la mente de quien aprecia. Muchos artistas musicales populares, no cantan, no tocan y no bailan. Para muestras está Bad Bunny y un sinfín más que dan a las nuevas generaciones el consumo cultural que necesitan y con el que se identifican. 

Las batallas de aura toman el espacio público

La ocupación del espacio público para organizar batallas de farmear aura son encomiables, sobre todo en un entorno donde la inseguridad, la impunidad y la falta de civismo alejan a las personas de los espacios públicos que quedan vacíos. 

Es cada vez más frecuente que en parques o plazas públicas sea imposible caminar sin el riesgo de ser atropellado por motociclistas o ciclistas que circulan en espacios peatonales o ser víctima o testigo de delitos de todo nivel. 

En este panorama, las batallas para farmear aura son un oasis en el espacio público, más allá de las críticas constructivas y destructivas de gente, como quien escribe esta columna, que estaba en onda, pero luego cambiaron la onda. Ahora la onda que tengo no es onda. Y la onda de onda me parece muy mala onda. ¡Y nos va a seguir pasando a todos!


Suscríbete gratis a La Evidencia y recibe las noticias por correo

* indica que es obligatorio
ejemplo: nombre@gmail.com

Intuit Mailchimp

Saúl Justino Prieto Mendoza

Me especializo en el mundo del UX Design y medios de comunicación digitales. Me encanta innovar y reinventar las formas de transmisión y de conexión con usuarios y la audiencia. Soy doctorante en Gestión de Paz y Prevención de Violencias por la Universidad de Guadalajara, lo cual me ha pemitido observar el fondo de problemas sociales vigentes.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba